El virus es altamente contagioso, no sólo a través de las secreciones respiratorias de los pacientes sino también a través de las manos y objetos que han estado en contacto con el paciente.
El protagonismo del VRS como virus causante de infecciones respiratorias se traduce durante las epidemias en un aumento considerable de las consultas médicas en centros de atención públicos y privados y se asocia a un aumento significativo de las hospitalizaciones de niños menores de 2 años.
La vigilancia epidemiológica, es decir la búsqueda activa del virus en personas que tienen infecciones respiratorias, permite establecer el momento en que está comenzando un brote, y preparar los servicios de salud para un aumento en la demanda de atenciones. Permite también establecer el período en que las personas de mayor riesgo deben utilizar medidas preventivas para evitar el contagio. Los métodos de diagnóstico virológico disponibles para identificar el virus son altamente eficientes, permitiendo identificar a los pacientes que padecen la infección y efectuar un adecuado manejo de los síntomas.
Los antibióticos usados para tratar infecciones por bacterias, no son activos contra el VRS. Actualmente no existe una vacuna disponible contra el VRS. Desde hace pocos años se cuenta con un medicamento inyectable que contiene anticuerpos específicos contra el VRS; éste puede administrase a pacientes de alto riesgo, especialmente lactantes menores de un año, prematuros y con enfermedad crónica pulmonar o cardíaca.
El uso restringido a éstos pacientes se debe a su alto costo y la corta duración de su acción protectora (4 semanas).
Epidemiología:
En climas templados, la infección por VRS se presenta como una enfermedad estacional, que aparece en brotes epidémicos cada invierno y que pueden durar hasta cinco meses. Prácticamente no circula en otras épocas del año.
En estudios longitudinales se ha demostrado que cerca de la mitad de los niños ha tenido una infección por VRS durante su primer año de vida, y casi el 100% ha sufrido la infección al cumplir 2 años. La sintomatología puede comprometer diversas partes del aparato respiratorio (nariz, faringe, laringe, tráquea, bronquios, pulmón); un tercio de los infectados desarrolla neumonía, bronquiolitis o crisis obstructivas.
Alrededor del 2,5% de los infectados debe hospitalizarse y 0.1% fallece.
El período de incubación es de aproximadamente 5 días (rango 2 a 8 días). Cuando una persona está infectada, sus secreciones respiratorias contienen cantidades altas de virus durante 3 a 8 días. Sin embargo este período se extiende significativamente (hasta 3 a 4 semanas) en lactantes y pacientes
inmunodeprimidos.
La puerta de entrada del virus a un individuo puede ser la nariz, la boca o los ojos. El virus se contagia a través de secreciones respiratorias que son expelidas en gotas de diversos tamaños al hablar, llorar, estornudar o toser. Las manos u objetos que han estado en contacto con secreciones respiratorias de un paciente infectado también sirven de vehículo de transmisión. El virus sobrevive en el ambiente y en objetos por horas.
Diagnóstico:
El uso de nuevas técnicas rápidas para el diagnóstico de virus respiratorios permite optimizar el manejo clínico de los pacientes, evita el uso innecesario de antibióticos y permite la adopción de medidas para evitar la trasmisión viral. Su uso estaría indicado especialmente en lactantes menores con cuadros respiratorios bajos y también en adultos mayores.
El diagnóstico etiológico de VRS se realiza a partir de una muestra de hisopado nasofaríngeo o un aspirado nasofaríngeo. Esta muestra debe contener células suficientes que aseguren la visualización de las células del tracto respiratorio infectadas por el virus.
Tratamiento:
El tratamiento de la infección por VRS es sintomático.
En los casos severos se requiere de manejo de la insuficiencia respiratoria.
Antivirales:
El uso de ribavirina administrada en aerosol, ha demostrado eficacia variable en diversos estudios, reservándose su uso excepcionalmente para niños con cardiopatías e infección respiratoria baja por VRS.
Inmunoglobulina:
El uso de inmunoglobulina endovenosa con altos títulos de anticuerpos anti VRS dentro de las primeras 24 horas reduce la excreción viral y el requerimiento de oxígeno.
Prevención:
Se han realizado muchos esfuerzos para intentar prevenir la infección por VRS, sin embargo, aún no contamos con herramientas óptimas. La lactancia materna ofrecería cierta protección, y hay estudios que sugieren que los niños alimentados al pecho tienen menor riesgo de adquirir una infección por VRS que requiera hospitalización.
Para prevenir la infección en el hogar, se deben lavar las manos antes de atender a los lactantes y evitar la exposición de éstos a personas con infecciones respiratorias agudas.
Esta misma medida es válida cuando existe un adulto mayor en el núcleo familiar.
(FUENTE ASESORIA DE COMUNICACION M.S.D) |