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Introducción.

La realidad antropológica en Bolivia ha sido tradicionalmente ocultada bajo la imagen de ser una sociedad multicultural idealmente armónica, cuando en realidad se trata de un país gravemente herido por la antidemocracia y la desigualdad cultural. Sociedad en la que domina el racismo, por lo que sus relaciones interculturales son extremadamente negativas, y donde las clases económicamente dominantes se autoidentifican como superiores, sobre las clases dominadas que emergen de los pueblos indígenas y originarios, y que paradójicamente constituyen más del 60% de los habitantes del país.

En Bolivia existen 33 etnias o formaciones etnosociales distintas, reconocidas oficialmente como tales, y con un abanico poblacional que va desde las macro etnias Quechua (2.500.000) o Aymara (1.500.000), hasta el otro extremo como la micro etnia Pacahuara (11 personas). Al interior de las etnias de mayor población aparecen muchas configuraciones de identidad sociocultural diversa, como el caso de los Callahuayas (aymara-quechuas), los Tentayape (guaranís), los Paiconeca (chiquitanos), los Ignacianos y Trinitarios (mojeños), los Joaquinianos (baures), los afrodescendientes (aymara-criollos), y muchos otros que conservan singularidades etnoculturales dentro de los cuerpos sociohistóricos y sociolingüísticos mayores.

Este breve texto de Antropología de Urgencia en Bolivia se referirá solamente a la región de Tierras Bajas (amazonía, chaco y oriente), sin ignorar que existen minorías étnicas oprimidas en la región andina, tema para otra publicación. Aún así, por lo pronto aquí sólo llamaremos la atención acerca de aquellos pueblos en situación de alta vulnerabilidad y los posibles pueblos en aislamiento voluntario, para fijar algunas ideas operativas respecto de aquello, que son cada vez más compartidas por las instancias internacionales de la antropología latinoamericana.

Los pueblos indígenas de Bolivia están compuestos de pueblos indígenas propiamente dichos y de pueblos originarios. Mientras que los pueblos indígenas viven en las tierras bajas de la región amazónica y en la región chaqueńa oriental, los pueblos originarios viven en las tierras altas de la región del Altiplano y en los valles de Bolivia. Juntos representan una población de 4,1 millones de habitantes, entre los que se cuentan 37 culturas diferentes.

El Reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas que pretendía imponer el gobierno apuntaba a que el Estado debía garantizar los derechos electorales, idioma, cultura y costumbres de los diferentes pueblos que habitan en Bolivia.

http://www.unesco.org/danida/indbol.htm

Las reivindicaciones históricas de los pueblos indígenas y originarios, se han fundamentado en el reconocimiento internacional de los derechos humanos tanto individuales como colectivos. Los principios de universalidad, indivisibilidad e interdependencia indican que todos los derechos humanos están integrados en las personas y la sociedad, no se puede establecer ningún tipo de jerarquía entre ellos, ni considerar que unos son más importantes que otros. No se puede pensar en tener una vida digna si no se disfrutan todos los derechos, y violar cualquiera de ellos es atentar contra la dignidad humana. Siguiendo esta definición es que los pueblos indígenas y originarios reclaman el reconocimiento y cumplimiento de todos sus derechos incluyendo tanto los civiles y políticos, así como los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESC-A), y los referidos al desarrollo de los pueblos. Todos estos derechos están reconocidos en diversas Declaraciones, Pactos y Convenciones internacionales. Algunos de estos también se han incorporado en las cartas constitucionales de los países e incluso en normativas nacionales específicas.

http://www.ceadesc.org/derechos_pi.htm